Las historias de éxito en la ciencia rara vez son el resultado de estrategias abstractas. Casi siempre son producto de la alineación particular de lugar, tiempo y acción humana.
Lugar: Chacaltaya
Tiempo: La comunidad científica mundial consciente de la necesidad de realizar observaciones en regiones con escasa vigilancia, especialmente en entornos de gran altitud.
Acción humana: un grupo de científicos reconoció que la estación de Chacaltaya podía y debía formar parte de este esfuerzo global como un contribuyente activo.
Son fragmentos de la presentación del libro “LFA: Génesis de un emprendimiento científico exitoso” 1995-2025 escrito por Paolo Laj,
Los autores del libro Francesco Zaratti y Marcos Andrade narran la historia de éxito del Observatorio Atmosférico de Chacaltaya, dependiente de la Universidad Mayor de San Andrés en el periodo 1995-2025.
El libro está organizado en tres momentos:
Gestación, nacimiento e infancia (1994-2005)
Adolescencia y juventud (206-2015)
La madurez (2015-2925)

En los que se narran los hitos logrados por el Laboratorio de Física de la Atmósfera (LFA) que “nació por la inquietud de un grupo de docentes e investigadores de la Carrera de Física por el año 1994 de insertar la física en el estudio del medio ambiente que, por entonces, parecía un campo exclusivo de las ciencias biológicas”.
Los investigadores provenientes de distintas áreas coincidieron que un primer campo de investigación era el relacionado con la capa de ozono y la radiación ultravioleta solar (RUV) debido a que gran parte del territorio boliviano está ubicado a grandes altitudes y el país pertenece a la franja tropical, geográficamente. En este contexto, según los autores, el primer objetivo fue dotar al nacimiento (aún no era considerado laboratorio) de instrumentos de medición para prestar servicios a la población.
Con apoyo de la cooperación internacional, se logró equipar un primer laboratorio que funcionó con el nombre de “Laboratorio de Ozono y RUV”. El apoyo del Instituto Nacional de Pesquisas Espaciais de Brasil fue importante para el estudio de la capa de ozono.
A partir de esas acciones, el prestigio que fue logrando el Laboratorio de Física de la Atmósfera y el respaldo de científicos del mundo se logró establecer una estación climática en Chacaltaya a 5240 msnm en instalaciones del Laboratorio de Física Cósmica del Instituto de Investigaciones Físicas de la UMSA.
A medida que el lector se va introduciendo en las páginas de “LFA: Génesis de un emprendimiento científico exitoso” va conociendo una historia donde intervienen voluntades, actitudes, trabajo sostenido, logros y estudios científicos que evidenciaban que desde la altura de Chacaltaya se observaba el arribo de contaminación atmosférica producto de las actividades del área metropolitana de La Paz y El Alto.
El libro destaca en muchos momentos los lazos científicos y humanos entre Francia y Bolivia que fortaleció la investigación de aerosoles y gases y sus efectos en la salud humana. Con una infraestructura y equipamiento de última generación y la participación de científicos de varios países de Europa entre otros Finlandia, Italia, Austria y Brasil de Latinoamérica posibilitó la producción de reportes científicos, tesis doctorales y la formación de jóvenes científicos.
El libro menciona como un hito importante el nombramiento de la estación de Chacaltaya como parte de la Red internacional Global Atmosphere Watch (GAW, por sus siglas en inglés, inicialmente en calidad de estación regional, el año 2011; sin embargo, el reconocimiento al trabajo liderado por el LFA -UMSA hizo que subiera de estatus al ser nombrada estación global en 2022, que junto Ushuaia en Tierra del Fuego, Argentina, son las dos únicas de la región.
El trabajo del LFA posibilitó la formación de jóvenes científicos que defendieron sus tesis doctores en universidades de Europa, muchos de ellos permanecen alli, pero continúan vinculados a la investigación en ciencias atmosféricas en Bolivia.
Los autores:
Francesco Zaratti docente investigador de la UMSA durante 41 años del área de la física de la atmosfera Marcos Andrade es fundador e investigador del Laboratorio de Física de la Atmosfera de la UMSA y desde el año 2013 su director.
