Desde hace varios años, investigadores de la Unidad de Parasitología, Medicina Tropical y Medio Ambiente (UPAMETROP) del Instituto de Investigación en Salud y Desarrollo (IINSAD), de la Facultad de Medicina, Enfermería, Nutrición Y tecnología Médica de la Universidad Mayor de San Andrés, en el marco de la investigación sobre enfermedades transmitidas por vectores, entre las que destaca el Mal de Chagas, provocada por el parásito Trypanosomacruzi y transmitido principalmente por insectos triatominos. Se han descrito aproximadamente 140 especies de triatominos, de las cuales se detectaron alrededor de 20 en Bolivia.

Desde hace varios años, investigadores de la Unidad de Parasitología, Medicina Tropical y Medio Ambiente (UPAMETROP) del Instituto de Investigación en Salud y     Desarrollo (IINSAD), en el marco de la investigación sobre enfermedades transmitidas por vectores, entre las que destaca el Mal de Chagas, provocada por el parásito Trypanosomacruzi y transmitido principalmente por insectos triatominos. Se han descrito aproximadamente 140 especies de triatominos, de las cuales se detectaron alrededor de 20 en Bolivia.

El equipo de investigadores encabezados por el Dr. Eddy Martínez, enfocó sus estudios sobre los vectores secundarios (insectos que cobran importancia en la transmisión de la enfermedad), sostuvo la Dra. Pamela Durán, quien realiza su Tesis de Doctorado en el IINSAD sobre este tema. Este equipo de investigadores, en colaboración con el Instituto Nacional de Laboratorios de Salud (INLASA) realizaron una investigación para identificar y caracterizar un nuevo foco de transmisión en la región de Alto Beni, Municipio de Palos Blancos, provincia Sud Yungas, del Departamento de La Paz, zona donde nunca se reportó la presencia del principal transmisor Triatoma infestans; estudiaron en profundidad a Rhodniusstali, otro triatomino que se encuentra naturalmente en las palmeras selváticas, transmitiendo la infección de forma natural entre mamíferos silvestres. Este insecto se estaría adaptando a las viviendas humanas, debido a que, por la colonización de nuevas tierras y los cultivos subsecuentes, además de la construcción de viviendas, el ser humano deforesta la selva, alterando el hábitat de los insectos, “en muchos casos utilizan las hojas de las palmeras para sus techos y de esta forma, se presume, contribuirían a que el insecto entre en las casas y haya transmisión”, informó la Dra. Durán. Se incluyeron más de 500 viviendas de 41 comunidades de la región, para buscar al insecto y se examinaron más de 2.000 personas para determinar si estaban infectadas. La encuesta epidemiológica discriminó a personas que habrían nacido o vivido en otras regiones donde ocurre la transmisión de la enfermedad o que sean hijos de madres chagásicas; así se identificaron varios infectados del lugar que nunca salieron de la zona y cuyas madres no eran chagásicas, que se habrían infectado a través de R. stali. Después de 10 años, se continúa estudiando este foco de transmisión incluyéndose la identificación de los animales reservorios para cerrar el ciclo de transmisión de la enfermedad.

Otra forma de transmisión de la enfermedad de Chagas, es la que ocurre por el consumo de alimentos crudos contaminados con el parásito, mediante orina y excrementos de los insectos infectados o accidentalmente por la ingesta de restos de estos insectos triturados al preparar jugos naturales. Por primera vez en Bolivia, el año 2010 ocurrió un brote de Chagas agudo en el municipio amazónico de Guayaramerín, provincia Vaca Diez del Departamento del Beni, próximo a la frontera con Brasil, que afectó a varias personas que habían bebido “leche de majo”, el jugo extraído de una palmera (Oenocarpusbataua). Estos investigadores realizaron un estudio epidemiológico de foco en profundidad y entomológico, identificando que el insecto Rhodniusrobustus infectado con el T. cruzi en las palmeras de majo, estaría involucrado en la transmisión en esta zona y además mediante estudios experimentales, confirmaron que el parásito puede permanecer vivo en la leche de majo y agua durante varios días, lo que sería la causa del brote provocado por el consumo de esta bebida. Finalmente, los investigadores informaron que la transmisión de la enfermedad se puede prevenir, en ese caso, generando una cultura de higiene y manejo adecuado de los alimentos que se van a consumir, en particular en la preparación de dicha bebida.

Estos focos emergentes son diferentes, pero en ambos hay responsabilidad humana, uno por la colonización de viviendas por insectos vectores y otro por mala preparación de alimentos. Los estudios se realizan en colaboración con otros laboratorios del País y del Brasil que necesitan atención oportuna por parte de las autoridades e instituciones correspondientes.

Los investigadores realizan varios estudios sobre otros vectores secundarios o potenciales incluyendo el descubrimiento y descripción de Triatoma boliviana (especie exclusivamente de Bolivia) y su posible rol en la transmisión.

 

Fuente: La Catedra

 

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